Manos.
Las manos son la primera alarma del frío: la circulación se ralentiza ahí en cuanto baja la temperatura, mucho antes que en el resto del cuerpo. Nuestra sección de manos ataca el problema por los dos lados: guantes calefactables para el calor continuo en exterior y un calientamanos recargable para pausas, bolsillos y oficinas heladas.

